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Estreno destacado


Culpa (2022)

Director: Ibon Cormenzana

Actores: Manuela Vellés, Andrés Gertrúdix, Luis Hostalot


Una joven, tras una noche de fiesta con unos colegas de su novio, es violada por uno de ellos. Sintiéndose culpable de lo que ha ocurrido, decide escapar a una cabaña apartada en medio de ninguna parte.

El director de la cinta, Ibon Cormenzana, y la actriz protagonista, Manuela Vellés, escriben el guion de esta película, donde todo se deja en manos de la interpretación sin palabras, ya que el texto escrito del filme no debe llegar a algo más de un folio. El ambiente de la historia recuerda al que creara Debra Granik en Winter's Bone (2010)), ya que muestra esa grandilocuencia bucólica de los espacios naturales, pero que en realidad es puro tedio y vacío intelectual, sobre todo para alguien como la protagonista que viene de una ciudad.

El rodaje aprovecha esos espacios naturales para indagar en la propia psique de la chica violada, espacios enormes, donde la naturaleza ocupa el espacio que en otros momentos ocupa la cultura. Así, tenemos las similitudes metafóricas entre la oveja que rechaza a su bebé y la protagonista, y con un final muy similar entre las dos. Para mostrarnos ese espacio, el director se pega a Vellés, para que veamos la historia desde su punto de vista y prácticamente no la abandona en ningún momento.

De hecho, Manuela Vellés es el eje principal de toda la película y hace un grandísimo papel, consiguiéndonos arrastrar por su culpa sin apenas hablar con nadie, sólo con escasas excepciones. Así que su trabajo es mucho más difícil que lo habitual en el cine, porque tiene que dejarlo todo en manos de los gestos, el movimiento corporal, una interrelación con el ambiente y una falta total de interlocución, más que nada porque no hay con quien hablar. La propia actriz reconoce que este trabajo sólo lo podría haber hecho con alguien como Ibon Cormenzana, que es su pareja, porque se desnuda literalmente, tanto física como psicológicamente, aprovechando además ese embarazo, que esta vez no es una prótesis cutre, sino que es real, el de su segundo hijo.

Quizás la película desfallece un poco en su parte central, pero el trabajo de Vellés hace que merezca la pena verla.